viernes, 28 de agosto de 2015

Patty Pataletas

Habia una vez una niña muy linda pero muy engreida de nombre Patty. Como todo lo resolvía con pataletas, en el barrio y en la escuela le decían Patty pataletas.

Patty vivía con sus papás, que la querían mucho pero no sabían como hacer para que Patty deje de portarse tan mal. No le gustaba ayudar en casa, era gritona y malcriada con sus papás y su nana, y cuando jugaba con sus amigos, siempre era lo mismo; a Patty no le gustaba compartir sus juguetes, siempre quería que jueguen a lo que ella decía y cuando no le hacían caso, hacía una pataleta.

La actitud de Patty no le gustaba a sus amigos, y ella no se había dado cuenta, pero se estaban comenzando a alejar cada vez mas con tanta pataleta y maltrato. Preferían jugar entre ellos y dejaron de ir a visitarla a su casa. Cuando se encontraban, sólo jugaban con ella por que si le decían que no querían jugar, Patty hacía pataletas

Patty esperaba con mucha ilusión el día de su cumpleaños, y en casa le habían organizado una linda fiesta a la que invitaron a todos sus amigos. Cuando el día de la fiesta de cumpleaños llegó, nadie fue a visitarla. Patty pasó su fiesta de cumpleaños solita , y cuando se hizo de noche, se puso a llorar.

Entonces su papá, que había estado con ella todo el día, se enteró que ningún amigo había asistido a su cumpleaños porque Patty se había portado mal con todos ellos.

Papá le explicó a Patty la importancia de compartir y ser amable y respetuoso con los demás, por que esa es la unica forma de convivir en sociedad y hacer buenos amigos. Al terminar la charla sacó un paquete envuelto para regalo, abrazó a Patty y se lo dió diciendo:

-  Esta es mi sorpresa, felicidades!

Patty sonrió y abrió el paquete de inmediato. Eran unos hermosos zapatos, justo los que le había pedido dias atrás. a pesar que ya era hora de dormir, se los puso y caminó con ellos un rato

- Chuic chuic, chuic chuic - chillaban los zapatos

- Están muy lindos, pero creo que me quedan muy justos, y qué extraño ruído hacen! - Dijo Patty
- Debe ser por que están muy nuevos, tienes que usarlos mas seguido para que te acostumbres a ellos. Ahora cepíllate los dientes y ve a dormir, por que mañana debes volver a la escuela -  Contestó papá.
- Sí, mañana iré a la escuela, seré buena con todos y todos me querrán otra vez! ya no seré Patty pataletas, ahora seré Patty la buena! 

Patty durmió esa noche muy contenta esperando el nuevo día para demostrar que sería buena esta vez, y todo sería diferente. Cuando llegó la mañana, Patty fue a la escuela llevando sus zapatos nuevos y su nueva actitud también.

- chuic chuic, chuic chuic - chillaban los zapatos
- Que lindos son, pero que raro suenan! - pensaba Patty en el camino

Ese día en la escuela Patty intentó ser amable y compartir, pero sus amigos no le hacían caso y no jugaban con ella. Se enfureció e hizo su pataleta, pero esta vez la ignoraron.

Patty volvió muy enojada esa tarde. Mientras caminaba de regreso a casa pensaba, de qué servía portarse bien si nadie le creía?

- Chuic chuic, chuic chuic - chillaban los zapatos
- Estoy harta de estos zapatos chillones! - refunfuñaba Patty

Al llegar a casa, Patty hizo otra pataleta

- No quiero volver a la escuela nunca más! Ya no quiero estos zapatos! Buaaa ! - Repetía

Papá, que vio lo que ocurría, se le acercó, tomó los zapatos y le dijo:

- Necesitas mas tiempo para que tu te acostumbres a estos nuevos zapatos y ellos también a ti. Debes tener paciencia. No crees que pasa igual con tus amigos? ellos te conocen como Patty pataletas y no han tenido tiempo suficiente para notar que estas cambiando. Si quieres recuperar a tus amigos, debes esforzarte para que tu cambio sea permanente y ellos se acostumbren a la nueva Patty, Debes perseverar!

Los días pasaron, y Patty hizo lo que Papá aconsejó. No está segura de cuándo volvió a juntarse con sus amigos, ahora tiene muchos mas y sólo se preocupa en hacer las tareas, divertirse, compartir y pasar momentos felices. 

Y los zapatos? 

Ya no se les escucha chillar, así como ya no escuchamos mas las pataletas de Patty.

FIN

martes, 2 de septiembre de 2014

Una historia de otro mundo

Esta es una historia muy extraña, que ocurrió en un lejano pueblito de los Andes.

El pueblo estaba junto a un enorme lago, que alguna vez fue tan bonito y limpio que de noche reflejaba la luna y las estrellas, y la gente salia a navegar, sólo para disfrutar de la ilusión de poder cruzar el firmamento en sus pequeños botes. Ahora ya esto ya no ocurría, porque los mismo pobladores lo habían llenado de  basura y contaminación.

Pero el lago era también la fuente de subsistencia de aquel pueblo, ya que los lugareños vivían de la pesca de peces y ranas, que eran cazadas para comer y para fabricar curiosos zapatos con su piel.

No muy lejos de allí vivía Manuelito, un niño alegre y soñador que vivía sólo con su abuelita. Antes de dormir, a este pequeño le gustaba mucho ver las estrellas,e imaginar que un día se convertiría en astronauta para ser el primer hombre en conquistar otros planetas. Manuelito no lo sabía aún, pero estaba por vivir una experiencia sobrenatural e increíble, muy cercana a lo que tanto había soñado.

A muchos, pero muchos kilómetros de allí, en el espacio exterior, la tropa de reconocimiento marciana RTZ-2 se encontraba recopilando información sobre los fenómenos atmosféricos terrestres. Eran M1 y M2, unos estudiantes marcianos recién egresados de la escuela crateriana de ciencias espaciales, y no habían ido nunca antes a la tierra, ni siquiera de vacaciones. Su misión era realizar un estudio de la atmósfera terrestre para poder graduarse.

Parecía que sería una misión sencilla, hasta que de pronto...

-         Listo M2, sólo tomemos unas muestras mas de polvo y smog para analizarlos en nuestro laboratorio y nos vamos
-         Excelente M1! Con lo contaminada que está la tierra, tendremos suficiente polvo y hollín como para rellenar un cráter marciano…eh, quieres un poco de yogurt?
-         Cómo? Donde compraste eso?
-         En la tienda del cometa Hale Bop, cuando paramos por combustible se me antojó y compré un poco, ellos tienen el mejor yogurt de toda la vía Láctea!
-         Pero tu sabes que no debemos dejar alimentos y mucho menos bebidas sobre los controles de la nave, no ves que podemos tener un accidente?
-         Accidente? No pasa nada, si es sólo un poquito, además, cómo resistirse a este sabor, anda prueba un poco, es algo celestial! - Decía M2 mientras acercaba el vasito de yogurt a M1 para que pudiera dar una probadita
-         No quiero, guarda eso ya! - Dijo M1 apartando el vasito

M2 insistía y M1 lo apartaba hasta que ocurrió lo que M1 temía. El vasito calló en el tablero de mando de la nave, derramando todo el yogurt espacial sobre los controles

- Mira lo que hiciste M2!
- Yo no fui, fuiste tu!

Y así hubieran seguido, si no fuera por que comenzaron a salir chispas por todos lados, y la nave comenzó a caer, rápida y estrepitosamente cruzando la atmósfera terrestre e ingresando a la tierra como una estrella fugaz

Aquella noche, en el mismo instante en que la nave caía, Manuelito terminaba de lavarse los dientes, y se disponía a dormir

- Manueeel! ya te lavaste los dientes?
- Si abuelitaaaa
- Entonces ve a la cama!

La abuelita era buena pero muy estricta, y no le gustaba que Manuel se quedase hasta tarde por que luego tardaba mucho en levantarse a la mañana siguiente. El pequeño fue a su cuarto y cerró la puerta, pero antes de acostarse se asomó a la ventana a ver las estrellas.

- Qué linda está la noche! - Pensaba Manuel - Casi no hay nubes y se pueden ver todas las estrellas - Eh! allá va una estrella fugaz! pediré un deseo... deseo... deseo... poder viajar por el espacio algún día, y ver la tierra como la ven los astronautas..

Mientras pedía su deseo, la estrella fugaz se hacía mas y mas brillante, y Manuel la contemplaba encantado de su belleza, sin imaginar que lo que veía era en realidad una nave espacial fuera de control, acercándose rápidamente a la tierra

- Qué raro.. las estrellas fugaces desaparecen muy rápido, y esta no desaparece, además parece que está cada vez mas cerca.. y viene justo hacia nosotros! oh no! abuelitaaa!!

Manuel corrió a avisarle a su abuelita lo que ocurría, y a duras penas la convenció de sacarla de la casa. Cuando la abuelita vió lo que ocurría, hechó a correr mas rápido que manuel

Mientras tanto, en la nave espacial, M1 trataba de mantener el control de la nave y de M2, que había entrado en pánico

- Auxilio! vamos a caer! y no tengo seguro! busca algo blandito! - gritaba M2, pero no había nada que hacer, el choque era inminente.

BRRROOOOOOOOUUUUUMMMM

Hubo un fuerte ruído, chispas, crujidos y mucho polvo. Cuando todo se calmó, se abrió la puerta de la nave, y M1, un marciano de color verde estudiante de la escuela crateriana de ciencias espaciales, pisó la tierra por primera vez.

A pocos metros de allí, ocultos entre los arbustos, estaban Manuel y su abuelita, contemplando con asombro lo que ocurría.

- Abuelita, son unos marcianos! - dijo Manuel sin salir de su asombro
- Si ya los ví, y jamás imagine que en verdad existieran, pero eso no es lo que me preocupa - contestó la abuelita, entre sorprendida y enojada
- Ah si? y que te preocupa abuelita?
- Es que creo que, espera, hay mucho polvo aún...pero creo que..oh si! han caído sobre mi casa! Ay mi casa! pero ahora van a ver...

La abuelita salió de entre lo arbustos y se acercó rápidamente hacia los jóvenes marcianos, quienes se asustaron al ver que un humano se les acercaba rápidamente y sin ningún temor. Cuando estuvo mas cerca, M1 ensayó el discurso que tenía aprendido según el manual del marciano explorador, para encuentros cercanos con criaturas terrestres o situaciones de emergencia:

- "Saludos terrícola, venimos en son de paz" - dijo M1 a la abuelita, con voz formal y amable
- Qué son de paz ni nada! contestó de inmediato la abuelita - ustedes marcianitos han caído con su nave sobre mi casa y la han destruído! Y ahora, o sacan ahora mismo de mi propiedad esa carcocha voladora y me arreglan la casa o en verdad van a conocer!

Manuel nunca había visto a su abuelita tan enojada, pero no era para menos, ya que la nave marciana había caído justo sobre su casa, aquella donde había pasado la mayor parte de su vida y que aunque era pequeña y humilde, en ella encerraba recuerdos de los momentos mas felices de su vida.

El joven marciano estaba tan confundido y asustado con la actitud de la abuelita que sólo tartamudeaba y balbuceaba sin poder decir una palabra completa

De pronto M2, salió de la nave con un extraño artefacto

- Saludos amable anciana terrícola - Dijo en voz alta mientras se acercaba a M1 - No se enoje más que aquí tengo la solución para este percance, es lo último en tecnología marciana

- ¡El poderoso reversor molecular MX 3000 con botón de reconocimiento automático de desastres y función turbo descontaminante! - Exclamó sorprendido M1

-  Lindo no? y sólo se consigue por el canal marciano de televentas. Me lo compró mi mamá justo después de enterarse que vendría de misión a la tierra. Creo que sabía que me metería en problemas.

 - A mi no me sorprendes marcianito, así que dime de una vez cómo vas a arreglar este desastre, y hazlo rápido que se me enfrían las enaguas - interrumpió la ancianita.

M2 le explica a la abuelita que el artefacto que tenía en las manos era una especie de pistola restauradora que regresa los objetos destruidos o descompuestos a su estado original. Con esta maravilla tecnológica, bastaba con apuntar a la casa, disparar y en un instante recuperaría su casa tal como era antes de ser destruida en el accidente.

- Déjenme mostrarles como funciona - Dijo M2 mientras apuntaba hacia la nave estrellada - Sólo apuntamos bien, apretamos este botón y listo!

Un rayo luminoso salió de pronto del aparato, y envolvió la nave marciana iluminándola tanto que todos tuvieron que cubrirse los ojos. Cuando pasó el destello, la vieja nave estrellada que hasta hace poco había estado rota y humeante, ahora lucía como nueva.

Maravilla! bravo! - Manuel y los marcianos sonreían y aplaudían asombrados ante aquella demostración, pero la abuelita seguía observando muy seria y desconfiada.

Anda, ahora apunta con ese cacharro a mi casa y déjala como estaba -  Dijo la abuelita casi inexpresiva.

En un segundo!- contestó M2 - sólo debemos levantar... mmm...

M2 dudó demasiado tiempo y se le notaba muy pensativo mirando la nave. Se tardó demasiado

QUEEEE!!! - gritaron todos impacientes

Es que para que podamos reparar la casa debemos levantar la nave, y creo que no vamos a poder por que no tenemos plataforma de lanzamiento - Comentó tímidamente M2

A la ancianita no le importaban los marcianos ni lo que tuvieran que hacer para reparar su casa. así que los sujetó y sacudió como pudo mientras les gritaba que le devuelvan su casa y sus pertenencias. Los desconcertados visitantes no sabían cómo contestar y mucho menos cómo resolver el problema. Puede parecer extraño que una nave de tecnología extraterrestre y capaz de viajar por el espacio no sea capaz de levantar vuelo desde la tierra, pero...¿qué sabemos nosotros de naves marcianas?

Necesitamos lanzar la nave muy alto para que pueda permanecer flotandooo.. - decía M2 mientras era sacudido del cuello por la furiosa ancianita

Devuélveme mi casa! - respondía la viejecita

En todo ese alboroto, el pequeño Manuel observaba sorprendido la reacción de su abuelita, cuando escuchó un silbido detrás de el

Psssstt, psssttt!

Dónde?! no veo nada! - decía Manuel mientras buscaba la voz e la oscuridad de la noche

Aquí! Aquí abajo! - respondió la voz

Manuel no lo podía creer. Una pequeña rana estaba justo debajo de él, intentando decirle algo. Manuel se agachó asombrado ante esta nueva sorpresa, una rana parlante.

Si, si, ya sé soy una rana que habla - dijo la rana sin dejar a Manuel terminar de entender - Pero ahora hay algo mas importante que eso, por que he estado escuchando lo que aquí ocurre y creo saber cómo ayudar a resolver este problema.

Tu? - dijo el pequeño manuel sorprendido - Una rana tan pequeñita? Mejor vete ya por que si te ve mi abuelita terminarás en un plato de sopa. Sería una pena comerse a una rana que habla.

Primero que nada, seré pequeño pero no tengo miedo - Respondió la rana - Y segundo, claro que soy capaz de ayudarte, y te contaré cómo, pero sólo lo haré si prometes que tu me ayudarás a mi y a mis hermanos.

Está bien, lo prometo. Ahora dime cómo me puedes ayudar

Sígueme y verás - Dijo la Rana mientras se alejaba en la oscuridad de la noche

Manuel corrió detrás de la rana, que avanzaba muy rápido dando saltos enormes. Jamás había visto una rana que saltara tan lejos, pero habían pasado tantas cosas raras esa noche, que ya nada le sorprendía.

La siguió hasta que llegaron al lago. La rana se paró en la orilla y comenzó a croar, una y otra vez

Croac croac, croac croac

Fue un espectáculo mágico. de pronto el agua comenzó a agitarse mas y mas y comenzaron a salir decenas, cientos, miles de ranas saltando hacia la orilla. Todas croaban sin parar al ritmo de la rana parlante.

Estamos listos - Dijo la rana - Ahora volvamos a tu casa y te ayudaremos

Manuel no preguntó cómo le ayudarían las ranas, sólo echó a correr de vuelta a su casa, pero esta vez fue seguido por un ejército de ranas que avanzaban dando enormes saltos. Así avanzaron a través del bosque hasta que por fin llegaron hasta su casa, donde se encontraban la abuelita y los marcianos, desconsolados y exhaustos de tanto pelear.

-Abuelita Abuelita! - gritaba manuel mientras se acercaba - Las ranas han venido a ayudar!

La abuelita y los marcianos miraban sorprendidos. Ella por que jamás en su vida había visto tantas ranas juntas y ellos, bueno ellos jamás habían visto ranas.

-Manuelito, qué ha pasado? por qué te siguieron todas estas ranas? - Preguntó aterrada la abuelita

- Ésta rana me ha hablado y me ha dicho que me puede ayudar, luego me llevó al lago y juntos hemos traído a todas estas ranas dispuestas a ayudar también.

- Sólo he pedido una condición - Dijo esta vez la Rana parlante - Ustedes deberán convencer al resto de la población que deje de cazarnos, no queremos ser devoradas y menos que utilicen nuestra piel para fabricar zapatos. Tal vez una sola de nosotras no pueda hacer mucho, pero juntas podemos hacer grandes cosas, y queremos que se nos reconozca por ello.

La rana fue muy convincente, y todos la miraban con ojos enormes, sorprendidos por su capacidad para expresarse y sobre todo, por que era una rana parlante!

Así que todos asintieron con la cabeza. - Ahora, quiero que ustedes marcianos suban a la nave y estén listos para echar a andar su nave. Ustedes humanos, les pedimos que se alejen un poco y nos den espacio para trabajar - Dijo la Rana con su potente voz.

Todos obedecieron. Los marcianos subieron a la nave y Manuel y su abuelita se alejaron.

Entonces, las ranas comenzaron a cantar otra vez, mientras avanzaban en dirección a la nave

- Croac croac, croac croac

Todas se iban colocando debajo de la nave. Eran cientos, miles de ranas, cubriendo cada espacio hasta que de pronto la nave pareció estar sobre una gran sombra verde.

Una vez que estaban todas debajo, la Rana parlante, que había permanecido junto a Manuel, preguntó nuevamente

- ¿Cumplirán su promesa?

Manuel y su abuelita volvieron a asentir, y para la rana fue suficiente. Entonces, tomó aire hasta que su pecho se puso enorme, y de pronto soltó el ruido mas fuerte que habían escuchado salir de una rana tan pequeña:

CROAAAAAC!!!

Cuando la rana parlante gritó, todas las ranas que estaban bajo la nave saltaron a la vez. Fue como si una gran nube verde hubiera levantado la nave, haciéndola volar tan alto, que la nave se hizo pequeñita y brilló en el cielo como si fuera una estrella. Luego todo se oscureció y llovieron ranas, pero sólo por unos segundos.

Al poco rato la nave volvió, pero esta vez no se estrelló sino que quedó flotando sobre el suelo. La puerta se abrió y los marcianos bajaron para cumplir con su promesa.

Sin decir una palabra, M2 apuntó con su arma restauradora hacia la casa destruida, y de un solo disparo, todo quedó perfectamente arreglado. La casa lucía como nueva, por que además se habían reparado todas las rajaduras y grietas formadas con el paso del tiempo.

Hemos cumplido nuestra promesa, estimada abuelita terrícola. Ahora queremos disculparnos por haberles ocasionado tantas incomodidades. Hay algo mas que podamos hacer para compensarlos?

Manuel tomó la mano de su abuelita, mientras ella pensaba qué podría pedir. Sin tardar mucho, abuelita se acercó a M1 y le habló al oído. El marciano esbozó una sonrisa cómplice, y tomó de la mano a Manuelito, llevándolo en dirección a la nave. - Ahora darás un paseo - Le dijo la abuelita, sonriendo también.

Te has imaginado alguna vez, volando por el espacio? pues Manuelito lo había imaginado muchas veces, pero nada de lo que soñó era ni de cerca tan hermoso como lo que vivió aquella noche. M1 y M2 le mostraron cómo se ven la tierra, la luna y los demás planetas desde el espacio exterior.

Por último, justo antes de volver, la nave espacial pasó volando muy cerquita del lago, y de ella salió un rayo luminoso, que dejó el lago tan bello como era antes, sin basura ni contaminación.

La noche terminó y Manuelito volvió a casa, donde lo esperaban su abuelita y la rana parlante, que ahora era amiga de la familia.

Y Manuelito cumplió lo prometido a las Ranas?

Claro que sí. Luego de aquella noche, no fue difícil convencer al resto del pueblo que cuiden el lago y dejen en paz a las ranas. Después de todo, ¿se imaginan cuántos turistas comenzaron a llegar al lugar donde las naves espaciales caen del cielo, las ranas hablan con las personas, y los sueños se hacen realidad?


FIN 


martes, 22 de abril de 2014

La Bicicleta


Feliz cumpleaños!

Era la mañana de su cumpleaños, y al despertar, Pamelita encontró un enorme paquete de regalo. Y ya sabía lo que era!

Estaba justo frente a su cama, seguramente Papá se la había dejado ahí la noche anterior. Por el tamaño y esa forma, no podía ser otra cosa... toda plana y apoyada en la pared, la forma de las ruedas... se bajó rápidamente de la cama y se disponía a destrozar el papel de regalo cuando escuchó una voz que llegaba desde la cocina a través del pasillo...

- Buenos días Pamela! Feliz cumpleaños! - Dijo mamá al sentir el alboroto
- Buenos días Mamá, Buenos días Papá! - Respondió Pame casi sin dejar de destrozar el papel.

Era una Bicicleta!. Tenía color rosado casi en todas partes, menos en el manubrio y el asiento, que eran de color blanco. Tenía también una hermosa canastilla al frente y estaba toda estampada con su caricatura favorita...

- Qué linda es! Papi, Mami, puedo salir a jugar afuera? - Preguntó Pame mientras entraba a la cocina llevando su nueva bici rodando al lado
- Pues tomate la leche primero, y luego podrás salir un rato - contestó Mamá - además debes ponerte el caso y las rodilleras, eh, y tu padre aún está desayunando.

Papá y mamá nunca habían visto a Pame tomar la leche tan rápido en toda su vida. Que emoción, como ya cumplió tres años y es ya una niña grande, ahora podría dejar su viejo patín, ése con el que jugo todo el año y podrá aprender a montar en bicicleta. Con rueditas, pero bicicleta al fin.

- Listo! vamos Papi?
- Mmmm.. Bueno vamos! - Dijo papá mientras dejaba a un lado la taza de café

Salieron por el patio hasta la calle. Papá llevaba la bicicleta y Pame corría y saltaba de impaciencia. Una vez fuera, papá ayudó a Pame a subir a la bici.

- Sólo debes mirar de frente y comenzar a pedalear... Lista?
- Lista!



No te distraigas

Pame pedaleó con fuerza y comenzó a avanzar por la vereda. Era su primera vez manejando bicicleta pero se sentía muy segura por que la bici tenía rueditas y además papá iba corriendo a su lado. Ambos corrían y reían cuando Pame volteó a mirar a Papá mientras le hablaba..

- Qué tal lo estoy haciendo Papi?
- Mira el camino! - Respondió papá casi de inmediato

Pame se asustó un poco con el grito de papá y volteó rápidamente  hacia el frente, justo a tiempo ya que se acercaba peligrosamente a la pared de una casa. Enderezó el timón sobre la marcha y siguió pedaleando.

- No quites la vista del camino hijita, que puedes chocar con algo si no te fijas por donde vas - Le dijo papá, un poco más tranquilo y siempre corriendo junto a ella. Demos vuelta a la izquierda en aquella esquina.

Pame obedeció a su papá y dio la vuelta hacia la izquierda. La idea era dar una vuelta a la manzana y luego volver a casa. Papá pensaba que para ser la primera vez en bicicleta estaba bastante bien dar una o dos vueltas a la manzana solamente. Más adelante irían por nuevas aventuras

La calle donde voltearon era la más tranquila del barrio. A lo lejos se veía una hermosa casa muy grande de color blanco y con muchos adornos de piedra. En ella vivía el pequeño Marco, un niño muy engreído que tenía masomenos la misma edad de Pame


Levántate!

Marquito el engreído era hijo del señor Rodolfo, un tipo que seguramente era alguien importante por que en su casa siempre había mucha gente y marquito andaba todo el tiempo acompañado de dos Nanas.

Hacía poco había sido el cumpleaños de marquito también, pero a el le habían regalado un precioso coche  eléctrico. Cuando Pame pasó con su Papá por la acera de enfrente justo estaba Marquito paseando con su coche eléctrico, seguido al trote por sus dos Nanas. - Corran!- Les gritaba - Alcáncenme si pueden! - Y se reía burlonamente mientras tocaba la bocina para que la gente que asaba por ahí le abriera el paso

- Qué niño tan malcriado!- Pensaba Papá
- Qué carrito tan lindo! - Pensaba Pame

Estaban ambos perdidos en la escena, tan distraidos que no notaron que se acercaban a un gran bache que había en la pista. Cada vez mas cerca hasta que...

CATAPLUM!

La rueda delantera de la bici cayó al agujero y la pobre Pamelita siguió de largo, cayendo un poco mas adelante. Papá cayó también, de rodillas y luego al suelo, pero se paró rápidamente para evitar el papelón y atender a Pame. Había que aguantar el dolor en ese momento, luego en casa se frotaría las rodillas con alguna cremita.

- Pame! Pame! - Decía Papá mientras le ayudaba a levantarse - Todo bien? te golpeaste mucho? donde?
- Ayayay! - Decía Pame, quien lloraba mas por el susto y verguenza que por el dolor. Afortunadamente Mamá le hizo ponerse el caso y las rodilleras, así que la verdad no dolía mucho, pero una caída así de aparatosa ameritaba algo de llanto...

Mientras tanto Marquito había parado a ver la escena, y reía mientras señalaba la escena con el dedo

- Se cayó, Pame se cayó! Jajaja!- Decía y miraba a sus Nanas

Pero Papá no hizo caso, y luego de verificar que todo estaba bien con Pame y su Bici le dijo que la caída no pasó de un susto

- Ay Pame esta vez ambos estuvimos distraídos. Te das cuenta ahora? si nos distraemos y quitamos la vista del camino tarde o temprano caeremos. Ahora no hagas caso a Marquito y sigamos adelante. Qué te parece si vamos por un helado para calmar el dolor?

- Ya! - respondió Pame casi sin que papá hubiera teminado de hablar. El llanto terminó de pronto y las risas de Marquito se fueron haciendo cada vez mas lejanas, y siguieron su camino rápidamente.

- La Heladería hacia la derecha al final de la siguiente calle, vamos! - Dijo Papá entusiasmado. El también necesitaba un helado...


Pobrecito pajarito

Pame y su papá dieron vuelta a la calle y se encontraron con una enorme cuesta arriba, que al final dejaba ver el colorido toldo de la heladería. En ella atendía la señora Rosita, una señora muy buena  que vendía los helados mas ricos que Pame había probado..

Pero Pame se detuvo de inmediato, porque para ella ese camino era en verdad atemorizante...nunca había notado lo grande que era la cuesta, porque siempre había llegado a la heladería en auto, cochecito o en los brazos de papá, pero ahora el desafío era sólo para ella. Probablemente no era gran cosa para un adulto, pero para una pequeña de 3 años era realmente un reto.

Papá notó los ojazos de Pame, y le dijo:

- Te puedo llevar en brazos si quieres, o como ya eres una niña grande puedes hacerlo tu misma. Tú decides..

Pame era una niña grande. Le había dicho a papá y mamá que al cumplir los 3 años ya no la trataran como bebé, y ahora cómo haría para pedir que la suban en brazos?

Mientras recorría con la mirada una y otra vez la enorme subida antes de responder, Pame notó algo extraño y muy pequeñito moviéndose en la vereda a pocos metros de ella

- Mira papá! - gritó mientras se acercaba presurosa

Papá avanzó junto a ella y lo vio también, era un pequeño polluelo que había caído del nido.

- Oh! es un pajarito!

Papá miró de inmediato alrededor y encontró el nido no muy alto entre las ramas de un manzano que crecía en el jardín frente a una vieja casa de ladrillo. El árbol era grande y las ramas hacían algo de sombra en la vereda.

- Seguro alguno de los chicos que juegan fútbol movió el árbol de un pelotazo y este infortunado cayó al suelo - decía papá mientras intentaba levantarlo con cuidado - Se está moviendo, espero que no esté mal herido

- Lo llevamos al doctor? - Preguntó Pame

- El doctor para los animalitos se llama veterinario, pero no podemos llevarlo, porque su madre volverá pronto y si no lo ve en el nido tal vez ya no lo reconozca después. Es mejor dejarlo nuevamente aquí en su  nido y esperar que con los cuidados de su madre se recupere pronto.

- Y cómo sabremos si se pone mal o se cura? mejor lo llevamos a casa!

- No Pame, no siempre podemos resolverlo todo, a veces debemos dejar que la naturaleza siga su curso. Nosotros también debemos seguir adelante, ya hicimos todo lo que estaba en nuestras manos. Ahora vamos por ese helado!

Pame avanzó con la Bici un poco, y miró hacia atrás por última vez. Seguro estarían bien, ahora debía seguir adelante, como dijo papá... A la heladería!


La Heladería

A ver Pame, el secreto está en pedalear con fuerza antes de comenzar a subir, y luego no detenerse hasta llegar arriba, lista?

- Lista! - gritó Pame muy segura de sí
- Pues vamos!

Pame pedaleó con todas sus fuerzas y avanzó rápidamente, pero muy pronto comenzó la cuesta arriba y la velocidad comenzó a disminuir

-Ay! los pedales se pusieron duros! - Se quejó Pame mientras intentaba seguir pedaleando
- No te detengas, si lo haces te será mucho mas difícil continuar - Contestó papá - Tú puedes hacerlo, esfuérzate un poco mas! verás que llegarás a la cima más pronto de lo que imaginas

Eso de querer ser una niña grande no era nada fácil. a veces la pendiente no era tan dura, lo que permitía a Pame tomar impulso nuevamente. Papá la seguía caminando, ya no era necesario para el ir tan rápido por que Pame iba realmente despacio, la primera vez en todo el trayecto.

-Pedalea con fuerza! ya estamos por llegar.. - decía papá para animar a Pame -  Un poquito mas!

Pero ya no era necesario. Pame veía tan cerca la Heladería que siguió pedaleando y logró subir. Al llegar papá y ella estaban exhaustos pero felices

- Llegamos! Yeeeee! - Exclamaron riendo - Después del esfuerzo viene la recompensa, así que... a comer helados!

La heladería era magnifica con helados de todos sabores. Choco chip y lúcuma eran sus favoritos, pero también de Chocolate, coco, chicle o todo junto... qué delicia!!

Comieron hasta hartarse y se la pasaron sentados bajo una mesita con sombrilla, descansando y mirando la ciudad desde lo alto por un rato.

- La pasamos bien verdad? pero ya es hora de volver
- Sí, mamá se quedó sola en casa preparando el almuerzo y ya debe estar preocupada - Dijo Pame

El camino de regreso fue fácil y divertido. Al llegar a casa estaban muy sonrientes, pero agotados y sucios. Mama los vio y se sorprendió de verlos así..

-Ustedes sí que se tardaron - dijo Mamá - Me cuentas Pame? qué tal tu primer paseo en bici?

- Divertidísimo mamá!, ahora se andar en bici y además también aprendí un montón de cosas nuevas - respondió Pame mientras acercaba su banquito para lavarse las manos

- Un montón de cosas? como qué? - preguntó mamá mientras miraba a papá que lucía también interesado en lo que respondería Pame

- Buenooo..- decía Pame mientras iba recordando todo lo vivido en esa primera gran aventura

- Ya! Aprendí que debo ver siempre el camino y no distraerme por que me puedo caer... Pero si me caigo, debo levantarme, sacudirme y seguir adelante. Si sigo adelante, el dolor y las burlas se pasan muy rápido...
- A veces en el camino puedes encontrar cosas tristes, como un pajarito fuera de su nido... es bueno detenerse y ayudar pero si no puedes hacer más, entonces hay que seguir avanzando...

Ah, y una cosa más...

- Queeee?!?! - dijeron papá y mamá al mismo tiempo

- Pues que la cuesta arriba es siempre la más difícil, pero la recompensa es deliciosa!


FIN