Esta es la historia de un niño al que se le cumplió un curioso deseo, el día de su cumpleaños.
Gonzalito es un niño pequeño, pero lo suficientemente grande para tener que ir a la escuela. Todos los días, al volver de clase, almuerza y ve tele un rato. Luego hace las tareas y repasa la clase del día; después se pone a jugar mientras espera que lleguen sus padres. Pero como ambos trabajan hasta muy tarde, cuando llegan a casa, a veces Gonzalito ya se ha quedado dormido.
Los días favoritos de Gonzalito son los domingos, por que además que no tiene que levantarse tan temprano como cuando hay escuela, papá y mamá no trabajan, así que pasan todo el día juntos. - Qué lindos son los domingos! siempre nos levantamos tarde, y luego de la misa vamos a caminar por el parque y a veces hasta salimos a comer fuera. Ojalá todos los días pudieran ser como los domingos - Pensaba Gonzalito.
Un día llegó su cumpleaños número 6, y mamá le preparó torta de chocolate para celebrar. Algunos amigos fueron a saludar a Gonzalito, algunos llevaron regalos y otros no, pero eso no le importaba por que para él lo importante era pasar un buen rato y divertirse con sus mejores amigos. Todos se quedaron a jugar esa tarde y se divirtieron muchísimo. Al caer la noche y antes que todos se vayan, mamá salió de la cocina con una enorme y riquísima torta de cumpleaños adornada con 6 coloridas velitas. Todos cantaron y aplaudieron hasta que a Gonzalito le tocó soplar las velas.
- Sopla! - Decía uno - Pero antes pide un deseo!.- Decía otro..
Por supuesto que pediría un deseo esa noche!. La verdad Gonzalito era lo suficientemente grande también para saber que eso de los deseos no era del todo cierto, pero no por que en el fondo no lo creyera, sino que algunos chicos mayores le habían contado. Igual tenía tantas ganas de pedir un deseo, que pensó que no habría mejor oportunidad que ésta.
- Sopla!, Sopla las velas!
Gonzalito se acercó a la torta, cerró los ojos y pensó en su deseo:
- Quiero que todos los días sean días domingo! así podré estar con mis papás y nos divertiremos juntos siempre! - Y sin más demora sopló las velitas.
Todos aplaudieron felices. Mamá repartió la torta a los invitados, pronto uno a uno todos se fueron a sus casas. Gonzalito se fue a dormir y así terminó su cumpleaños número 6.
Al día siguiente lo despertó un alboroto. Se asomó por la ventana y vio a su Papá cargando cosas en el auto. Gonzalito abrió la ventana y le preguntó:
- Buenos días papá!, qué estás haciendo?
- Buenos días hijo! Baja rápido y ayudame a cargar la parrilla y las cosas para ir al campo de paseo!
- Pero debo alistarme para ir a la escuela!
- Escuela? Nadie va los domingos...
Era domingo nuevamente! Gonzalito no lo podía creer, su deseo se había cumplido. Pero no le dijo a nadie, por que tal vez si alguien mas se enteraba todo volvería a la normalidad.
Fue un día feliz, misa temprano, luego desayuno con jugo de frutas y luego fueron al parque, a la feria, cenaron pizza, fue un día perfecto.
El siguiente día fue domingo también.. fueron a misa, pero no había dinero para la feria, así que solo fueron un rato al parque y tampoco compraron pizza por que ya habían comido ayer, además era uno no puede comer fuera a diario.
El día siguiente, a pesar de ser nuevamente domingo, ya no fue tan divertido. Gonzalito estaba feliz de tener a sus papas siempre en casa, pero también notaba que ellos se veían cada vez mas preocupados. algo no estaba bien, y nuestro pequeño amigo empezaba a darse cuenta...
Ese día oyó por la radio que la feria estaba cerrada, porque no había algodón de azúcar, se habían terminado los boletos para entrar a los juegos y también los premios. El parque también estaba cerrado, el pasto había crecido demasiado y el jardinero arreglaba el parque los lunes.
Está todo mal! - Exclamó Gonzalito - cómo no me dí cuenta antes? no puede ser siempre domingo, por que todo tiene un orden y todos, chicos y grandes, tienen sus obligaciones y se necesitan todos los días de la semana para poder hacer todo ello. Ahora las calles están vacías y sucias, la escuela abandonada y papá no puede regresar al trabajo...
Gonzalito le contó a Papá lo que había pasado con su deseo de cumpleaños y que ahora no sabia como reparar el daño. Su papá se sentó a su lado y le dijo:
- Hijo, acaso no sabes lo importante que es trabajar? gracias al trabajo mio y el de mamá podemos tener todas las cosas que necesitamos, y también todas las cosas que queremos... acaso no te gusta tu regalo de cumpleaños? todos siempre queremos tener mas cosas, verdad? - Le preguntó Papá a Gonzalito.
- Pues en verdad yo prefiero tener mas tiempo con ustedes que tener mas cosas, por eso me gustan tanto los domingos. Durante la semana casi nunca los veo y pensé que si fuese siempre domingo, entonces podría estar junto a ustedes siempre. - Papá escuchó sorprendido la respuesta del pequeño, y le prometió hablar con mamá para tratar de pasar mas tiempo con el.
Pero ahora debían tratar de resolver el problema del domingo eterno, pero no sabían como. Gonzalito pensó, que si pudiera cambiar de deseo, lo que pediría es tener mas tiempo para pasar con sus padres en lugar de tener mas cosas. el ya tenia suficiente de todo, y lo único que le faltaba es sentir un abrazo de mama al volver del cole. - Ya no quiero que sea por siempre domingo, sino que cada día tenga un poquito del domingo - Y así durmió, con su nuevo deseo en mente.
Al día siguiente fue lunes al fin. Tal como había pensado Gonzalito al inicio, cuando todos supieron cual fue el deseo, este automàticamente dejó de cumplirse. Todo había vuelto a la normalidad, los negocios estaban abiertos, papá y mamà salieron a trabajar y de camino dejaron a Gonzalito en la escuela.
Ese mismo lunes por la tarde, cuando se activó el timbre de salida de la escuela, Gonzalito se preparaba para regresar a casa y grande fue su sorpresa, cuando vio que mamá lo esperaba en la puerta. Fueron juntos desde la escuela a hasta la casa, conversaron mucho, jugaron e e hicieron las tareas. Poco despuès llegó papá y cenaron todos juntos.
Con esfuerzo, dedicaciòn y mucha paciencia, los padres de Gonzalito lograron dedicarle un poco mas de tiempo durante la semana. Si trabajaban tan duro para asegurar el bienestar de su pequeño hijo pero no le dedicaban tiempo suficiente, realmente valía la pena?.
El nuevo deseo cumplido del pequeño Gonzalito no fue un milagro de cumpleaños, esta vez fue "magia" de Mamá y Papá.
FIN
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