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martes, 2 de septiembre de 2014

Una historia de otro mundo

Esta es una historia muy extraña, que ocurrió en un lejano pueblito de los Andes.

El pueblo estaba junto a un enorme lago, que alguna vez fue tan bonito y limpio que de noche reflejaba la luna y las estrellas, y la gente salia a navegar, sólo para disfrutar de la ilusión de poder cruzar el firmamento en sus pequeños botes. Ahora ya esto ya no ocurría, porque los mismo pobladores lo habían llenado de  basura y contaminación.

Pero el lago era también la fuente de subsistencia de aquel pueblo, ya que los lugareños vivían de la pesca de peces y ranas, que eran cazadas para comer y para fabricar curiosos zapatos con su piel.

No muy lejos de allí vivía Manuelito, un niño alegre y soñador que vivía sólo con su abuelita. Antes de dormir, a este pequeño le gustaba mucho ver las estrellas,e imaginar que un día se convertiría en astronauta para ser el primer hombre en conquistar otros planetas. Manuelito no lo sabía aún, pero estaba por vivir una experiencia sobrenatural e increíble, muy cercana a lo que tanto había soñado.

A muchos, pero muchos kilómetros de allí, en el espacio exterior, la tropa de reconocimiento marciana RTZ-2 se encontraba recopilando información sobre los fenómenos atmosféricos terrestres. Eran M1 y M2, unos estudiantes marcianos recién egresados de la escuela crateriana de ciencias espaciales, y no habían ido nunca antes a la tierra, ni siquiera de vacaciones. Su misión era realizar un estudio de la atmósfera terrestre para poder graduarse.

Parecía que sería una misión sencilla, hasta que de pronto...

-         Listo M2, sólo tomemos unas muestras mas de polvo y smog para analizarlos en nuestro laboratorio y nos vamos
-         Excelente M1! Con lo contaminada que está la tierra, tendremos suficiente polvo y hollín como para rellenar un cráter marciano…eh, quieres un poco de yogurt?
-         Cómo? Donde compraste eso?
-         En la tienda del cometa Hale Bop, cuando paramos por combustible se me antojó y compré un poco, ellos tienen el mejor yogurt de toda la vía Láctea!
-         Pero tu sabes que no debemos dejar alimentos y mucho menos bebidas sobre los controles de la nave, no ves que podemos tener un accidente?
-         Accidente? No pasa nada, si es sólo un poquito, además, cómo resistirse a este sabor, anda prueba un poco, es algo celestial! - Decía M2 mientras acercaba el vasito de yogurt a M1 para que pudiera dar una probadita
-         No quiero, guarda eso ya! - Dijo M1 apartando el vasito

M2 insistía y M1 lo apartaba hasta que ocurrió lo que M1 temía. El vasito calló en el tablero de mando de la nave, derramando todo el yogurt espacial sobre los controles

- Mira lo que hiciste M2!
- Yo no fui, fuiste tu!

Y así hubieran seguido, si no fuera por que comenzaron a salir chispas por todos lados, y la nave comenzó a caer, rápida y estrepitosamente cruzando la atmósfera terrestre e ingresando a la tierra como una estrella fugaz

Aquella noche, en el mismo instante en que la nave caía, Manuelito terminaba de lavarse los dientes, y se disponía a dormir

- Manueeel! ya te lavaste los dientes?
- Si abuelitaaaa
- Entonces ve a la cama!

La abuelita era buena pero muy estricta, y no le gustaba que Manuel se quedase hasta tarde por que luego tardaba mucho en levantarse a la mañana siguiente. El pequeño fue a su cuarto y cerró la puerta, pero antes de acostarse se asomó a la ventana a ver las estrellas.

- Qué linda está la noche! - Pensaba Manuel - Casi no hay nubes y se pueden ver todas las estrellas - Eh! allá va una estrella fugaz! pediré un deseo... deseo... deseo... poder viajar por el espacio algún día, y ver la tierra como la ven los astronautas..

Mientras pedía su deseo, la estrella fugaz se hacía mas y mas brillante, y Manuel la contemplaba encantado de su belleza, sin imaginar que lo que veía era en realidad una nave espacial fuera de control, acercándose rápidamente a la tierra

- Qué raro.. las estrellas fugaces desaparecen muy rápido, y esta no desaparece, además parece que está cada vez mas cerca.. y viene justo hacia nosotros! oh no! abuelitaaa!!

Manuel corrió a avisarle a su abuelita lo que ocurría, y a duras penas la convenció de sacarla de la casa. Cuando la abuelita vió lo que ocurría, hechó a correr mas rápido que manuel

Mientras tanto, en la nave espacial, M1 trataba de mantener el control de la nave y de M2, que había entrado en pánico

- Auxilio! vamos a caer! y no tengo seguro! busca algo blandito! - gritaba M2, pero no había nada que hacer, el choque era inminente.

BRRROOOOOOOOUUUUUMMMM

Hubo un fuerte ruído, chispas, crujidos y mucho polvo. Cuando todo se calmó, se abrió la puerta de la nave, y M1, un marciano de color verde estudiante de la escuela crateriana de ciencias espaciales, pisó la tierra por primera vez.

A pocos metros de allí, ocultos entre los arbustos, estaban Manuel y su abuelita, contemplando con asombro lo que ocurría.

- Abuelita, son unos marcianos! - dijo Manuel sin salir de su asombro
- Si ya los ví, y jamás imagine que en verdad existieran, pero eso no es lo que me preocupa - contestó la abuelita, entre sorprendida y enojada
- Ah si? y que te preocupa abuelita?
- Es que creo que, espera, hay mucho polvo aún...pero creo que..oh si! han caído sobre mi casa! Ay mi casa! pero ahora van a ver...

La abuelita salió de entre lo arbustos y se acercó rápidamente hacia los jóvenes marcianos, quienes se asustaron al ver que un humano se les acercaba rápidamente y sin ningún temor. Cuando estuvo mas cerca, M1 ensayó el discurso que tenía aprendido según el manual del marciano explorador, para encuentros cercanos con criaturas terrestres o situaciones de emergencia:

- "Saludos terrícola, venimos en son de paz" - dijo M1 a la abuelita, con voz formal y amable
- Qué son de paz ni nada! contestó de inmediato la abuelita - ustedes marcianitos han caído con su nave sobre mi casa y la han destruído! Y ahora, o sacan ahora mismo de mi propiedad esa carcocha voladora y me arreglan la casa o en verdad van a conocer!

Manuel nunca había visto a su abuelita tan enojada, pero no era para menos, ya que la nave marciana había caído justo sobre su casa, aquella donde había pasado la mayor parte de su vida y que aunque era pequeña y humilde, en ella encerraba recuerdos de los momentos mas felices de su vida.

El joven marciano estaba tan confundido y asustado con la actitud de la abuelita que sólo tartamudeaba y balbuceaba sin poder decir una palabra completa

De pronto M2, salió de la nave con un extraño artefacto

- Saludos amable anciana terrícola - Dijo en voz alta mientras se acercaba a M1 - No se enoje más que aquí tengo la solución para este percance, es lo último en tecnología marciana

- ¡El poderoso reversor molecular MX 3000 con botón de reconocimiento automático de desastres y función turbo descontaminante! - Exclamó sorprendido M1

-  Lindo no? y sólo se consigue por el canal marciano de televentas. Me lo compró mi mamá justo después de enterarse que vendría de misión a la tierra. Creo que sabía que me metería en problemas.

 - A mi no me sorprendes marcianito, así que dime de una vez cómo vas a arreglar este desastre, y hazlo rápido que se me enfrían las enaguas - interrumpió la ancianita.

M2 le explica a la abuelita que el artefacto que tenía en las manos era una especie de pistola restauradora que regresa los objetos destruidos o descompuestos a su estado original. Con esta maravilla tecnológica, bastaba con apuntar a la casa, disparar y en un instante recuperaría su casa tal como era antes de ser destruida en el accidente.

- Déjenme mostrarles como funciona - Dijo M2 mientras apuntaba hacia la nave estrellada - Sólo apuntamos bien, apretamos este botón y listo!

Un rayo luminoso salió de pronto del aparato, y envolvió la nave marciana iluminándola tanto que todos tuvieron que cubrirse los ojos. Cuando pasó el destello, la vieja nave estrellada que hasta hace poco había estado rota y humeante, ahora lucía como nueva.

Maravilla! bravo! - Manuel y los marcianos sonreían y aplaudían asombrados ante aquella demostración, pero la abuelita seguía observando muy seria y desconfiada.

Anda, ahora apunta con ese cacharro a mi casa y déjala como estaba -  Dijo la abuelita casi inexpresiva.

En un segundo!- contestó M2 - sólo debemos levantar... mmm...

M2 dudó demasiado tiempo y se le notaba muy pensativo mirando la nave. Se tardó demasiado

QUEEEE!!! - gritaron todos impacientes

Es que para que podamos reparar la casa debemos levantar la nave, y creo que no vamos a poder por que no tenemos plataforma de lanzamiento - Comentó tímidamente M2

A la ancianita no le importaban los marcianos ni lo que tuvieran que hacer para reparar su casa. así que los sujetó y sacudió como pudo mientras les gritaba que le devuelvan su casa y sus pertenencias. Los desconcertados visitantes no sabían cómo contestar y mucho menos cómo resolver el problema. Puede parecer extraño que una nave de tecnología extraterrestre y capaz de viajar por el espacio no sea capaz de levantar vuelo desde la tierra, pero...¿qué sabemos nosotros de naves marcianas?

Necesitamos lanzar la nave muy alto para que pueda permanecer flotandooo.. - decía M2 mientras era sacudido del cuello por la furiosa ancianita

Devuélveme mi casa! - respondía la viejecita

En todo ese alboroto, el pequeño Manuel observaba sorprendido la reacción de su abuelita, cuando escuchó un silbido detrás de el

Psssstt, psssttt!

Dónde?! no veo nada! - decía Manuel mientras buscaba la voz e la oscuridad de la noche

Aquí! Aquí abajo! - respondió la voz

Manuel no lo podía creer. Una pequeña rana estaba justo debajo de él, intentando decirle algo. Manuel se agachó asombrado ante esta nueva sorpresa, una rana parlante.

Si, si, ya sé soy una rana que habla - dijo la rana sin dejar a Manuel terminar de entender - Pero ahora hay algo mas importante que eso, por que he estado escuchando lo que aquí ocurre y creo saber cómo ayudar a resolver este problema.

Tu? - dijo el pequeño manuel sorprendido - Una rana tan pequeñita? Mejor vete ya por que si te ve mi abuelita terminarás en un plato de sopa. Sería una pena comerse a una rana que habla.

Primero que nada, seré pequeño pero no tengo miedo - Respondió la rana - Y segundo, claro que soy capaz de ayudarte, y te contaré cómo, pero sólo lo haré si prometes que tu me ayudarás a mi y a mis hermanos.

Está bien, lo prometo. Ahora dime cómo me puedes ayudar

Sígueme y verás - Dijo la Rana mientras se alejaba en la oscuridad de la noche

Manuel corrió detrás de la rana, que avanzaba muy rápido dando saltos enormes. Jamás había visto una rana que saltara tan lejos, pero habían pasado tantas cosas raras esa noche, que ya nada le sorprendía.

La siguió hasta que llegaron al lago. La rana se paró en la orilla y comenzó a croar, una y otra vez

Croac croac, croac croac

Fue un espectáculo mágico. de pronto el agua comenzó a agitarse mas y mas y comenzaron a salir decenas, cientos, miles de ranas saltando hacia la orilla. Todas croaban sin parar al ritmo de la rana parlante.

Estamos listos - Dijo la rana - Ahora volvamos a tu casa y te ayudaremos

Manuel no preguntó cómo le ayudarían las ranas, sólo echó a correr de vuelta a su casa, pero esta vez fue seguido por un ejército de ranas que avanzaban dando enormes saltos. Así avanzaron a través del bosque hasta que por fin llegaron hasta su casa, donde se encontraban la abuelita y los marcianos, desconsolados y exhaustos de tanto pelear.

-Abuelita Abuelita! - gritaba manuel mientras se acercaba - Las ranas han venido a ayudar!

La abuelita y los marcianos miraban sorprendidos. Ella por que jamás en su vida había visto tantas ranas juntas y ellos, bueno ellos jamás habían visto ranas.

-Manuelito, qué ha pasado? por qué te siguieron todas estas ranas? - Preguntó aterrada la abuelita

- Ésta rana me ha hablado y me ha dicho que me puede ayudar, luego me llevó al lago y juntos hemos traído a todas estas ranas dispuestas a ayudar también.

- Sólo he pedido una condición - Dijo esta vez la Rana parlante - Ustedes deberán convencer al resto de la población que deje de cazarnos, no queremos ser devoradas y menos que utilicen nuestra piel para fabricar zapatos. Tal vez una sola de nosotras no pueda hacer mucho, pero juntas podemos hacer grandes cosas, y queremos que se nos reconozca por ello.

La rana fue muy convincente, y todos la miraban con ojos enormes, sorprendidos por su capacidad para expresarse y sobre todo, por que era una rana parlante!

Así que todos asintieron con la cabeza. - Ahora, quiero que ustedes marcianos suban a la nave y estén listos para echar a andar su nave. Ustedes humanos, les pedimos que se alejen un poco y nos den espacio para trabajar - Dijo la Rana con su potente voz.

Todos obedecieron. Los marcianos subieron a la nave y Manuel y su abuelita se alejaron.

Entonces, las ranas comenzaron a cantar otra vez, mientras avanzaban en dirección a la nave

- Croac croac, croac croac

Todas se iban colocando debajo de la nave. Eran cientos, miles de ranas, cubriendo cada espacio hasta que de pronto la nave pareció estar sobre una gran sombra verde.

Una vez que estaban todas debajo, la Rana parlante, que había permanecido junto a Manuel, preguntó nuevamente

- ¿Cumplirán su promesa?

Manuel y su abuelita volvieron a asentir, y para la rana fue suficiente. Entonces, tomó aire hasta que su pecho se puso enorme, y de pronto soltó el ruido mas fuerte que habían escuchado salir de una rana tan pequeña:

CROAAAAAC!!!

Cuando la rana parlante gritó, todas las ranas que estaban bajo la nave saltaron a la vez. Fue como si una gran nube verde hubiera levantado la nave, haciéndola volar tan alto, que la nave se hizo pequeñita y brilló en el cielo como si fuera una estrella. Luego todo se oscureció y llovieron ranas, pero sólo por unos segundos.

Al poco rato la nave volvió, pero esta vez no se estrelló sino que quedó flotando sobre el suelo. La puerta se abrió y los marcianos bajaron para cumplir con su promesa.

Sin decir una palabra, M2 apuntó con su arma restauradora hacia la casa destruida, y de un solo disparo, todo quedó perfectamente arreglado. La casa lucía como nueva, por que además se habían reparado todas las rajaduras y grietas formadas con el paso del tiempo.

Hemos cumplido nuestra promesa, estimada abuelita terrícola. Ahora queremos disculparnos por haberles ocasionado tantas incomodidades. Hay algo mas que podamos hacer para compensarlos?

Manuel tomó la mano de su abuelita, mientras ella pensaba qué podría pedir. Sin tardar mucho, abuelita se acercó a M1 y le habló al oído. El marciano esbozó una sonrisa cómplice, y tomó de la mano a Manuelito, llevándolo en dirección a la nave. - Ahora darás un paseo - Le dijo la abuelita, sonriendo también.

Te has imaginado alguna vez, volando por el espacio? pues Manuelito lo había imaginado muchas veces, pero nada de lo que soñó era ni de cerca tan hermoso como lo que vivió aquella noche. M1 y M2 le mostraron cómo se ven la tierra, la luna y los demás planetas desde el espacio exterior.

Por último, justo antes de volver, la nave espacial pasó volando muy cerquita del lago, y de ella salió un rayo luminoso, que dejó el lago tan bello como era antes, sin basura ni contaminación.

La noche terminó y Manuelito volvió a casa, donde lo esperaban su abuelita y la rana parlante, que ahora era amiga de la familia.

Y Manuelito cumplió lo prometido a las Ranas?

Claro que sí. Luego de aquella noche, no fue difícil convencer al resto del pueblo que cuiden el lago y dejen en paz a las ranas. Después de todo, ¿se imaginan cuántos turistas comenzaron a llegar al lugar donde las naves espaciales caen del cielo, las ranas hablan con las personas, y los sueños se hacen realidad?


FIN 


jueves, 8 de agosto de 2013

El Robot


No muy lejos en el futuro, los robots, máquinas creadas por el hombre para realizar diferentes trabajos y funciones, son cada vez mas inteligentes y se encuentran en todas partes.

Nuestra historia ocurre en una fábrica de zapatos. En ella se fabricaban zapatos de todas formas, tamaños y colores. Zapatos para damas, zapatos para niños, zapatos para hombre, zapatos de baile, zapatos y mas zapatos. Casi no habían trabajadores humanos en la fábrica, ya que casi la totalidad de la fabricación de estos zapatos era realizada por una larga línea de robots; Era una sofisticada línea de producción. Uno cosía los lados, otro la parte frontal, otro pegaba la zuela, y así, hasta tener listo cada par.

Pero no todo iba como reloj en ese lugar...

Casi al final de la línea de producción, RP, un robot encargado de pulir y dar brillo a los zapatos, retrasa un poco el trabajo. El robot empacador, encargado de colocar los zapatos en las cajas, esta fastidiado por ello

- Puliendoooo - notifica RP, pero al terminar su trabajo, se queda observando la belleza de los zapatos terminados y decide conversar con su robot compañero empacador
- Hey, mira estos zapatos, no quedaron muy bonitos?
- Empacador se sorprende por el comentario de pulidor, ya que los robots no hablan entre ellos para nada mas que para notificar funciones, averías y todo lo que tenga que ver con la producción de zapatos...
- Empacandooo - notifica Empacador, mientras recibe los zapatos recién pulidos, sin contestar nada a pulidor
- Puliendooo - RP recibe un nuevo par, y nuevamente al terminar, admira el hermoso trabajo
- psstt... - interrumpe RP a Empacador, quien continúa su trabajo
- pssst... - insiste RP
- Que!?! - responde fastidiado empacador - Estás interrumpiendo mi trabajo!
- Mira estos zapatos, qué lindos están! te imaginas a alguien bailando con ellos? algún día ya también podré probarme algunos y bailar y bailar...
- Basta! ya he terminado y aún no me entregas el siguiente par! tú no te puedes poner zapatos por que tienes un solo pie! además tienes un pulidor en lugar de mano! y nunca saldrás de aquí por que tú has sido construido para pulir zapatos, no para bailar! entrégame ya el siguiente par!

Empacador fue muy duro con RP, pero sólo de esa forma se puedo reanudar la línea de producción

- Empacandooo - notificó empacador, mientras RP visiblemente apenado le entregaba el nuevo par
- Puliendooo - notificó RP al recibir también un nuevo par, y así continuó la cadena...

Pasaron los días y llegó el día de mantenimiento. Ese día paraban toda la producción, es decir dejaban de fabricar zapatos y Archivaldo, el técnico de mantenimiento, revisaba cada uno de los robots haciendo los ajustes y reparaciones necesarias para que hagan siempre su trabajo sin averías ni retrasos. Así recorrió los robots uno a uno hasta que le tocó el turno a RP.

- Pssst - Archivaldo y RP miraron a Empacador pero no hicieron caso, ya que estaban ocupados en las labores de mantenimiento.
- Pssst - insistió empacador
- Que!?! - responden fastidiados ambos - Estás interrumpiendo nuestro trabajo!
- Sabes Archivaldo? yo creo que RP está muy averiado, se la pasa mirando como un bobo los zapatos, y además dice que quiere bailar! te imaginas! si tiene un sólo pie!
- En serio?, a ver... - Contestó Archi mientras revisaba los circuitos de RP
- Ay, me da cosquillas.. - dijo RP
- Mmmm ya sé, al parecer tienes los transistores delirantes, los circuitos autónomos desconfigurados y la chispa descalibrada... creo que tendré que restablecer todos tus parámetros..
- Y eso qué significa? - preguntó RP
- Que voy a borrar toda tu memoria y te reprogramaré como lo que eres, un robot pulidor... así quedarás como nuevo.
- Que! pero si yo estoy bien!.. Mira! La máquina de coser ésta intentando escapar!

Archivaldo corre a ver al robot máquina de coser, y RP aprovecha la distracción para escapar de la fábrica, ante el asombro de empacador.

Nuestro héroe cibernético escapó de la fábrica, y anduvo muchos días buscando trabajo, pero nadie lo contrataba por que era un robot fabricado para pulir zapatos. Fuero días muy duros para RP.

Un día, mientras caminaba por las calles buscando trabajo, RP vio un músico que se ganaba la vida tocando libremente para quienes pasaran por la calle, y quedó maravillado escuchando aquella música

- Qué linda música - pensó RP - hace que me den muchas ganas de... bailar!

El sentimiento fue mas fuerte que su tristeza, tanto que RP no pudo más y saltó junto al músico gritando

- Este es el baile del robot!

y bailó, tanto y tan bonito, que la gente que pasaba se acercó y aplaudió y gritó BRAVO!..

El músico y el Robot fueron muy aplaudidos ese día y se hicieron muy amigos, así que comenzaron a trabajar juntos llevando su espectáculo a todas partes. RP se dedicò a lo que mas querìa hacer: Bailar. así  aprendió que uno puede ser mucho mas que aquello que se nos enseña y que podemos hacer cosas maravillosas si nos lo proponemos. Pero lo más importante, es que fue feliz haciéndolo.

Ah, con el tiempo, con mucho trabajo y dedicaciòn, ambos lograron mucho éxito y fueron muy famosos, pero esa, es otra historia...

FIN

martes, 6 de agosto de 2013

El deseo de Gonzalito

Esta es la historia de un niño al que se le cumplió un curioso deseo, el día de su cumpleaños.

Gonzalito es un niño pequeño, pero lo suficientemente grande para tener que ir a la escuela. Todos los días, al volver de clase, almuerza y ve tele un rato. Luego hace las tareas y repasa la clase del día; después se pone a jugar mientras espera que lleguen sus padres. Pero como ambos trabajan hasta muy tarde, cuando llegan a casa, a veces Gonzalito ya se ha quedado dormido.

Los días favoritos de Gonzalito son los domingos, por que además que no tiene que levantarse tan temprano como cuando hay escuela, papá y mamá no trabajan, así que pasan todo el día juntos. - Qué lindos son los domingos! siempre nos levantamos tarde, y luego de la misa vamos a caminar por el parque y a veces hasta salimos a comer fuera. Ojalá todos los días pudieran ser como los domingos -  Pensaba Gonzalito.

Un día llegó su cumpleaños número 6, y mamá le preparó torta de chocolate para celebrar. Algunos amigos fueron a saludar a Gonzalito, algunos llevaron regalos y otros no, pero eso no le importaba por que para él lo importante era pasar un buen rato y divertirse con sus mejores amigos. Todos se quedaron a jugar esa tarde y se divirtieron muchísimo. Al caer la noche y antes que todos se vayan, mamá salió de la cocina con una enorme y riquísima torta de cumpleaños adornada con 6 coloridas velitas. Todos cantaron y aplaudieron hasta que a Gonzalito le tocó soplar las velas.

- Sopla! - Decía uno -  Pero antes pide un deseo!.-  Decía otro..

Por supuesto que pediría un deseo esa noche!. La verdad  Gonzalito era lo suficientemente grande también para saber que eso de los deseos no era del todo cierto, pero no por que en el fondo no lo creyera, sino que algunos chicos mayores le habían contado. Igual tenía tantas ganas de pedir un deseo, que pensó que no habría mejor oportunidad que ésta.

- Sopla!, Sopla las velas!

Gonzalito se acercó a la torta, cerró los ojos y pensó en su deseo:

- Quiero que todos los días sean días domingo! así podré estar con mis papás y nos divertiremos juntos siempre! - Y sin más demora sopló las velitas.

Todos aplaudieron felices. Mamá repartió la torta a los invitados, pronto uno a uno todos se fueron a sus casas. Gonzalito se fue a dormir y así terminó su cumpleaños número 6.

Al día siguiente lo despertó un alboroto. Se asomó por la ventana y vio a su Papá cargando cosas en el auto.  Gonzalito abrió la ventana y le preguntó:

- Buenos días papá!, qué estás haciendo?
- Buenos días hijo! Baja rápido y ayudame a cargar la parrilla y las cosas para ir al campo de paseo!
- Pero debo alistarme para ir a la escuela!
- Escuela? Nadie va los domingos...

Era domingo nuevamente! Gonzalito no lo podía creer, su deseo se había cumplido.  Pero no le dijo a nadie, por que tal vez si alguien mas se enteraba todo volvería a la normalidad.

Fue un día feliz, misa temprano, luego desayuno con jugo de frutas y luego fueron al parque, a la feria, cenaron pizza, fue un día perfecto.

El siguiente día fue domingo también.. fueron a misa, pero no había dinero para la feria, así que solo fueron un rato al parque y tampoco compraron pizza por que ya habían comido ayer, además era uno no puede comer fuera a diario.

El día siguiente, a pesar de ser nuevamente domingo, ya no fue tan divertido. Gonzalito estaba feliz de tener a sus papas siempre en casa, pero también notaba que ellos se veían cada vez mas preocupados. algo no estaba bien, y nuestro pequeño amigo empezaba a darse cuenta...

Ese día oyó por la radio que la feria estaba cerrada, porque no había algodón de azúcar, se habían terminado los boletos para entrar a los juegos y también los premios. El parque también estaba cerrado, el pasto había crecido demasiado y el jardinero arreglaba el parque los lunes.

Está todo mal! - Exclamó Gonzalito - cómo no me dí cuenta antes? no puede ser siempre domingo, por que todo tiene un orden y todos, chicos y grandes, tienen sus obligaciones y se necesitan todos los días de la semana para poder hacer todo ello. Ahora las calles están vacías y sucias, la escuela abandonada y papá no puede regresar al trabajo...

Gonzalito le contó a Papá lo que había pasado con su deseo de cumpleaños y que ahora no sabia como reparar el daño. Su papá se sentó a su lado y le dijo:

- Hijo, acaso no sabes lo importante que es trabajar? gracias al trabajo mio y el de mamá podemos tener todas las cosas que necesitamos, y también todas las cosas que queremos... acaso no te gusta tu regalo de cumpleaños? todos siempre queremos tener mas cosas, verdad? - Le preguntó Papá a Gonzalito.

- Pues en verdad yo prefiero tener mas tiempo con ustedes que tener mas cosas, por eso me gustan tanto los domingos. Durante la semana casi nunca los veo y pensé que si fuese siempre domingo, entonces podría estar junto a ustedes siempre. - Papá escuchó sorprendido la respuesta del pequeño, y le prometió hablar con mamá para tratar de pasar mas tiempo con el.

Pero ahora debían tratar de resolver el problema del domingo eterno, pero no sabían como. Gonzalito pensó, que si pudiera cambiar de deseo, lo que pediría es tener mas tiempo para pasar con sus padres en lugar de tener mas cosas. el ya tenia suficiente de todo, y lo único que le faltaba es sentir un abrazo de mama al volver del cole. - Ya no quiero que sea por siempre domingo, sino que cada día tenga un poquito del domingo - Y así durmió, con su nuevo deseo en mente.

Al día siguiente fue lunes al fin. Tal como había pensado Gonzalito al inicio, cuando todos supieron cual fue el deseo, este automàticamente dejó de cumplirse.  Todo había vuelto a la normalidad, los negocios estaban abiertos, papá y mamà salieron a trabajar y de camino dejaron a Gonzalito en la escuela.

Ese mismo lunes por la tarde, cuando se activó el timbre de salida de la escuela, Gonzalito se preparaba para regresar a casa y grande fue su sorpresa, cuando vio que mamá lo esperaba en la puerta. Fueron juntos desde la escuela a hasta la casa, conversaron mucho, jugaron e e hicieron las tareas. Poco despuès llegó papá y cenaron todos juntos.

Con esfuerzo, dedicaciòn y mucha paciencia, los padres de Gonzalito lograron dedicarle un poco mas de tiempo durante la semana. Si trabajaban tan duro para asegurar el bienestar de su pequeño hijo pero no le dedicaban tiempo suficiente, realmente valía la pena?. 

El nuevo deseo cumplido del pequeño Gonzalito  no fue un milagro de cumpleaños, esta vez fue "magia" de Mamá y Papá.

FIN

miércoles, 22 de mayo de 2013

Fantasmas en la oscuridad

Esta es la historia de Andreíta, una niña que tenía mucho, pero mucho miedo a la oscuridad.

Andreíta es una niña pequeña, que vive con sus padres en un departamento al sur de la ciudad. Todos los días se levanta muy temprano, se viste, desayuna, va a la escuela... en fin, todo lo que hace una niña pequeña normalmente, y así vivía feliz.

Un día, llegó la traviesa Danny a casa para quedarse por unos días en las vacaciones escolares. Danny era prima de Andreíta y cuando llegaba de visita, se la pasaban jugando y haciendo travesuras por toda la casa. El problema comenzó cuando una noche, luego que todos se fueron a dormir, Danny convenció a Andreíta para que encendieran la tele y se pusieron  ver películas de terror.

Desde esa noche todo fue diferente para Andreíta, ya que nunca más quiso que le apagaran la luz a la hora de dormir.  Papá siempre la acostaba cada noche,  le cantaba una canción para dormir, apagaba la luz y se iba.  A partir de ese momento, cosas muy extrañas ocurrían en su habitación...

Bajo la cama, horribles serpientes acechando, con enormes colmillos listos para atacar, sólo esperando a que Andreíta duerma para ... De pronto, en la repisa de los juguetes se asomaba una enorme y monstruosa garra cubierta de pelo, y cada vez más cerca..

Pero lo peor, eran unos ojos amenazadores y malignos que comenzaban a brillar a través de la puerta semi abierta  del clóset, mirando fijamente a Andreíta durante toda la noche.

Andreíta se paraba de un salto y encendía nuevamente la luz. Entonces desaparecían todos: la horrible  serpiente, los ojos malignos, la garra peluda.... El problema es que Andreíta con la luz prendida no podía  dormir bien y por eso siempre iba muy cansada a la escuela.

Un día papá descubre el problema de Andreíta.  Esa misma noche, se acercó a hablar con ella y la escuchó  atentamente. Andreíta le contó todo a su papá: La película que vio con Danny, las serpientes, la garra... Y cuando terminó de contarle lo que le pasaba, le dijo que no quería dormir con la luz apagada nunca más. 

¿Sabes hijita? - contestó papá - Yo también creo que los monstruos existen, y de hecho sé dónde vive el peor de todos. ¿Quieres saber dónde es?
- La verdad creo que no- contestó Andreíta
- Igual te lo diré, vive aquí - Dijo mientras señalaba a Andreíta en la frente. Andreíta callaba. Ya era una niña algo grande como para saber que nada vivía en su frente, así que se quedó esperando la explicación de papá.- El miedo es el monstruo más terrible de todos, ya que cuando el miedo se apodera de nosotros es capaz de paralizarnos e impedirnos crecer y descubrir cosas nuevas. El miedo controla nuestra imaginación, haciéndonos creer en cosas que en verdad no existen.

Andreíta no entendió nada de lo que papá dijo, y se notaba en su carita.

Te contaré algo mas - continúo papá - hace poco leí en Internet una historia sobre un niño que no podía ver, ¿te imaginas? tú tienes miedo cuando yo apago la luz en las noches, ¡pero ese niño había vivido siempre en la oscuridad! -  Andreíta cerró los ojos por un momento, tratando de imaginar cómo sería la vida si viviera siempre en la oscuridad - Pero ese niño no sabía lo que era el miedo, ¿y sabes por qué?, porque necesitaba moverse y tocar todo con las manos para descubrir lo que ocurría a su alrededor. Cuando te atreves a descubrir qué es lo que te atemoriza, el miedo desaparece...como por arte de magia!

Andreíta escuchaba incrédula, ¿era tan sencillo vencer el miedo?

Bueno hijita - dijo finalmente papá mientras se acercaba a la puerta - si en verdad quieres dejar de sentir miedo ya sabes qué hacer, parecerá difícil al principio pero estoy seguro que vencerás al miedo tú sola. Ahora yo apagaré la luz y cerraré la puerta para que puedas descansar. Hasta mañana!

Andreíta quedó nuevamente a oscuras, y no pasó mucho tiempo antes que todas las criaturas monstruosas que le atemorizaban comenzaran a aparecer. Andreíta estuvo a punto de pararse a prender la luz, pero recordó la historia que le contó papá y se armó de valor.

- Debo hacer como ese niño de la historia y descubrir qué me atemoriza - Pensó Andreíta, mientras se quitaba de encima la frazada, que ya la cubría completamente. Esta vez se paró de un salto, pero en lugar de  encender la luz, cerró los ojos y se dirigió a tientas a su cama para revisar qué había debajo. Al pasar las manos por debajo de la cama, encontró algo: Sólo son mis medias! - exclamó sorprendida - nada de serpientes, sólo unas viejas medias sin par, qué tontería! 

Andreíta estaba aprendiendo a vencer sus temores. Muy animada, decidió esta vez acercarse a la repisa de los juguetes. Siempre con los ojos cerrados y apoyándose en las paredes, Andreíta se fue acercando a la repisa de los juguetes, donde siempre aparecía esa enorme y monstruosa garra peluda. Ya en la repisa, se fue acercando cada vez más, reconociendo cada uno de sus juguetes. De pronto, sintió algo diferente - es un guante! - exclamó esta vez, mientras recordaba haber tirado por ahí sus guantes de invierno en lugar de haberlos guardado tal como le ordenó mamá. - Aquí no hay garras ni monstruos, sólo juguetes y unos guantes feos!

Andreíta se sentía muy emocionada y cada vez más segura de que nunca más sentiría miedo a la oscuridad.. Pero aún debía desentrañar el misterio de los ojos malignos en el clóset, y sus miedos se habían transformado casi totalmente en simple curiosidad. Esta vez su objetivo era el clóset, así que se acercó decididamente, lo abrió y comenzó a tocar todo el interior. ¡sorpresa! era su viejo oso de peluche, olvidado entre un montón de ropa desordenada. Pero esta vez ocurrió algo diferente, ya que cuando Andreíta sacó a su oso del clóset, sintió que algo más salió corriendo también.

Abrió rápidamente los ojos, y se dio cuenta que los adornos en la corbata del viejo oso eran esos ojos brillantes que hasta hace poco la amenazaban desde el clóset. Pero eso no era el problema ahora, sino aquella presencia que sintió salir del clóset y que ahora estaba segura que seguía con ella en el cuarto.

Quien eres tú! dónde estás! - exclamaba Andreíta mientras buscaba con la mirada. Ahora era una niña diferente, segura que no había nada que temer. Miró hacia un lado, luego hacia el otro, y como no había nada volteó rápidamente y ahí estaba: Horror! era un fantasma!

Eso sería suficiente para espantar a cualquiera, pero había algo realmente extraño en este fantasma. Lucía     aterrorizado, muy pero muy asustado. Le temía a Andreíta!

Dime ya quien eres y que haces aquí! - exclamó nuevamente la valiente Andreíta.
- Soooy un fantasma, buuuu - sollozaba el fantasma
- Pero cómo puedes ser un fantasma? se supone que no existen! y por qué estás asustado?
- Es que yo existo sólo en tu imaginación, y tú ya te has dado cuenta de eso. Ahora yo estoy cada vez más débil, y si tus miedos desaparecen yo también desapareceré! buaaaa - y rompió nuevamente a llorar.

Entonces Andreíta se acercó al fantasma, y le explicó lo mal que lo había estado pasando y cómo la historia de su papá le había ayudado a enfrentar sus temores. Era cierto, Andreíta se estaba convirtiendo en una niña más segura y decidida, y seguramente en poco tiempo sus temores y el fantasma, ya no existirían más.

- Qué pasará conmigo ahora? - continuó lamentándose el fantasma.

- Ya sé! tengo una gran idea! - dijo Andreíta - cuál es tu nombre fantasmita asustado?
- Mi nombre es Tomás, por?
- Es que acabo de encontrar mi osito de peluche, y como no tiene nombre, si le pongo el tuyo, seguirás existiendo para siempre, ya que nunca olvidaré que al conocerte vencí por completo mi miedo a la oscuridad. Te gusta la idea?
- Claro que sí! Excelente idea!- respondió riendo el fantasma mientras se desvanecía alrededor del viejo osito de peluche

Así lo hicieron, y Andreíta y tomas fueron amigos por siempre.


FIN





lunes, 29 de abril de 2013

Has abrazado un arbol?

Manuel es un pescador. Vive en un pequeño pueblo muy cerca de la playa. Tiene una hija pequeña, Lucy, que siempre lo recibe cariñosamente cuando regresa de su faena diaria en el mar. Así vivían felices, él pescaba, la pequeña iba todos los días a estudiar y al regresar pasaba por la playa a esperar a su papá para ir  a casa juntos...

Un día, Manuel regresó de trabajar y notó a Lucy algo triste y decaída. Le dijo que se sentía enferma, tenía dolores de cabeza y tos. Fueron al doctor y se recuperó en un par de días, pero al poco tiempo volvió a enfermar. Y así, la pequeña enfermaba cada vez mas seguido y comenzó a perder la alegría y vitalidad que siempre tenía. Manuel estaba muy preocupado, porque además las medicinas tenían tan mal sabor que Lucy nunca las quería tomar:

- A ver pequeña, abre la boca...
- NO!
- Que la abras, tienes que tomar la medicina sino, no te vas a recuperar
- Que no! Está fea!

Y todo el tiempo era lo mismo, pero al final lucy tenía que obedecer, por que eso es lo que deben hacer todos los niños, y además cuando sanaba podía ir a la playa a esperar a Papá como siempre, en lugar de quedarse en casa. Lucy amaba el mar, pero nunca había entrado a navegar porque Manuel pensaba que mar adentro no era lugar para una niña tan pequeña. 

Pero Lucy quería tanto salir a navegar que esperó unos días y cuando Manuel volvió a la playa, luego de abrazarlo le dijo:

- Papá, tengo que contarte algo, ya he decidido lo que quiero de regalo de cumpleaños.
- Ah si? y cómo qué se te ha ocurrido? - Respondío Manuel
- Como me he portado bien y tomo siempre mis medicinas quiero que me lleves a navegar contigo!

Manuel dudó un poco, pero Lucy era ya una niña grande y siempre había querido acompañarlo, así que decidió concederle el deseo de cumpleaños. A los pocos días fue cumpleaños de Lucy, y salieron a navegar según lo prometido.

- ¿Qué bonito es el mar, no papá?
- Sí hijita, pero antes era mas bonito, sin esas botellas y basuritas flotando... y cada vez hay menos peces... ?¿sabes qué es lo que pesqué ayer? Un zapato, un empaque de galletas y un pañal sucio..

Era cierto, el mar estaba cada vez mas sucio y lleno de basuritas.. ¿cómo podía la gente que viene al mar arrojar basura en él? ¿acaso no viene porque le gusta? y si lo encuentran sucio al llegar, ¿les seguirá gustando?Lucy pensaba en todas estas cosas cuando vió algo extraño moviendose sobre el agua

- Papá, qué es lo que hay allá?
- Dónde?
- Por allá...
- A ver, vamos!

Manuel remó hasta donde estaba el extraño animal, hasta que lograron verlo claramente. Era una tortuga marina! pero algo le pasaba, por que se movía desesperadamente y de forma muy extraña

- Qué tortuga mas graciosa! qué le pasará? - Preguntó Lucy - Se mueve de forma muy extraña...

La tortuga se sacudía sobre el agua y hacia raros gestos a Manuel

- Yo creo que debe está enferma o algo así, la subiré al bote para ver si podemos ayudarla

Entonces se acercó más y la subió al bote. Después de revisarla un rato se dió cuenta del problema

- Quédate quieta tortuga!

Metió su mano por la boca de la tortuga y sacó una gran bolsa de su garganta

- Al fin! gracias! - Dijo la tortuga
- Una tortuga que habla! - Dijeron a la vez Lucy y Manuel
- Pues sí, yo puedo hablar, pero sólo me escucharán esta vez, ya que en agradecimiento por haberme salvado les responderé una pregunta a cada uno de ustedes. Soy una tortuga muy sabia, ¡no en vano tengo mas de 200 años!

¡Increíble! la tortuga que salvaron no sólo estaba hablando con ellos sino que además les estaba ofreciendo responder cualquier cosa que le preguntaran. Lucy preguntó casi de inmediato...

- Dime, si eres tan sabia, ¿por qué intentabas comerte una bolsa?
- ¡Excelente pregunta! Lo que pasa pequeña, es que las bolsas que arrojan al mar flotan en el mar y cuando las ves desde abajo se parecen mucho a las medusas, que son uno de nuestros alimentos favoritos, entonces nos acercamos rápidamente para atraparlas y cuando nos damos cuenta, a veces es demasiado tarde.. lo mismo les pasa a otros animales marinos con las cosas que los humanos dejan tiradas en la playa o en el mar, por eso nos enfermamos y a veces algo mucho peor...

Al parecer sí era una tortuga muy sabia, Manuel se sintió un poco avergonzado por que somos las personas quienes hacemos daño a otros seres vivos, y a muy pocos les importa... Pero era su turno de preguntar, así que preguntó por aquello que más le importaba en la vida

- Bueno, ahora es mi turno tortuga - Dijo Manuel- yo quiero saber qué debo hacer para sanar a mi pequeña Lucy, que se enferma cada vez mas seguido... a pesar de mis cuidados, todo el tiempo tiene dolores de cabeza y mucha tos, y ya no se que hacer para que se mejore

La tortuga escuchó atentamente y luego se dirigió a Lucy:

-¿Lucy, alguna vez has abrazado un arbol?
- No, nunca, ¿por qué?
- Pues regresen a casa, busquen un arbol y abrácenlo. Los árboles son mágicos, no importa que arbol sea, sólo abrácenlo y él los abrazará también. Entonces sabrán lo que hay que hacer... ahora debo irme, gracias por salvarme, ¡les deseo mucha suerte! - Y la tortuga saltó del bote y se alejó nadando

Manuel no estaba seguro de esa respuesta, pero como ya había probado de todo, decidió volver a la playa e ir con su pequeña Lucy a buscar un árbol y darle un gran abrazo. No se habían dado cuenta antes, pero en el pueblo ya no quedaban muchos árboles, muchos habían muerto por el humo de los autos y la falta de cuidados. Al fin, fueron al este de la ciudad, donde quedaba un viejo arbol de olivo cerca de la plazuela.

Manuel se sentía avergonzado, no quería parecer un loco abrazando árboles por la calle. Pero Lucy sin pensarlo dos veces, se acercó al árbol y lo abrazó. Se puso tan contenta al hacerlo, que Manuel se armó de valor y lo abrazó también, e inmediatamente se puso feliz y sonrió. Mientras lo abrazaban, el árbol les habló:

- ¿Se sienten mejor? - Preguntó el árbol.
- ¡Un árbol que habla! - Dijeron a la vez Lucy y Manuel
- Pues sí, pero sólo lo haré esta vez por que tengo algo que decirles... Ahora que me abrazaron, ¿no se sienten mas felices sólo con estar cerca mío?
- Pues sí, ¡yo me siento muy feliz! - respondió Lucy
- Eso es por que los árboles tenemos la habilidad de limpiar todo el aire a nuestro alrededor, y llenar de energía a quienes nos rodean.. esa es la magia que tenemos los árboles... por eso muchos animalitos viven sobre nosotros y así son muy saludables y felices..

Manuel entendió entonces lo que estaba pasando. Al haber tanta contaminación y tan pocos árboles, las personas estábamos respirando mucha suciedad y eso nos pone mas débiles... pero, ¿cómo hacer para que esa sensación de bienestar dure para siempre?

- La respuesta es muy sencilla - respondió el árbol mágico a los pensamientos de Manuel - Si quieres que la magia dure para siempre, entonces ¡siembra un árbol! si no es posible, entonces busca uno y cuídalo. Abrázalo cuando quieras. Si todos hicieramos lo mismo, pronto todos se sentiran mejor, ¡y la magia de los árboles se esparciría por todo el mundo!

Manuel y Lucy hicieron caso a los consejos del árbol mágico, y convencieron a los pobladores para ayudar a sembrar y cuidar los árboles y las plantas, además de mantener la limpieza del pueblo y la playa. Pronto todos en el lugar se sintieron mejor, mas sanos y vivieron mas felices.

Y lucy? bueno, ella nunca más tuvo que volver a tomar esa horrible medicina.

 FIN